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16 de marzo de 2008

"SHOOT ´EM UP"

“SHOOT ´EM UP” (EE.UU. 2007) Duración: 86 minutos. Dirección: Michael Davis. Intérpretes: Clive Owen, Paul Giamatti, Monica Bellucci. Guión: Michael Davis. Fotografía: Peter Pau. Música: Paul Haslinger. Edición: Peter Amundson.
Calificación: CAR LOST

“Shoot ´Em Up” es una película que no se toma nada en serio; ni siquiera a si misma. Y eso, que podría haber sido un gran acierto, se siente como un paso en falso. La primera toma lo dice todo: el logo de la New Line Cinema termina agujereado por la acción de un arma de fuego. A partir de ese momento no hay vuelta atrás ni excusas para encontrarle coherencia y sentido común a una cinta que, a pesar de encerrar su propia lógica, no logra que el público deje de percibir interferencias en la exageración de su ser.
El camino escogido por el director para contar esta sencilla historia (acerca de un pistolero solitario que debe proteger a un recién nacido de las balas de una organización gubernamental) fue arriesgado y muy personal. De no ser por eso el atractivo de la cinta sería nulo, pues el argumento es bastante soso y presumido. Y en correspondencia a ello los personajes son llevados al límite de sus posibilidades, al igual que las situaciones en las que se ven envueltos, sin tener mínimamente en cuenta el sentido del buen gusto y la decencia (la violencia – física, verbal, involuntaria y/o intencional - vertida gratuitamente sobre el niño en cuestión roza lo sádico y aún mas lo amoral).
Aún así es notoria la convicción demostrada por el director Michael Davis, que no vacila jamás a pesar de equivocarse exorbitante y grotescamente en varios de sus planteos, los que cree mas ingeniosos y ocurrentes de lo que realmente son. Decidido a empapar cada fotograma con dicha confianza (y sangre, por supuesto) el realizador se propone parodiar el género que aborda aunque solo logre una irreflexiva y excedida burla hacia el espectador y el cine mismo.
En resumidas cuentas “Shoot ´Em Up” es un filme para aquellos pocos que estén dispuesto a soportar este planteo por mas vanguardista, directo e incompleto que pretenda ser. La cinta -cursi, necia y superficial a la vez- hace ruido constantemente y eso incomoda (Clive Owen devorando zanahorias entre otras tantas cosas). La propuesta podría sintetizarse en una de las tantas secuencia del filme que rozan lo exótico: un tragicómico, brutal y ruidoso tiroteo desatado por Clive Owen mientras mantiene relaciones sexuales junto a Mónica Bellucci. Sin palabras, sin comentarios.

CARACTERÍSTICAS DEL DVD:
- Contenido: 1 Disco.
- Imagen: 2.35:1 16/9 Anamórfica.
- Audio: Dolby Digital 5.1 Inglés, Castellano.
- Contenido Extra: Escenas eliminadas, Escenas alternativas, Audiocomentario del director, Rodando "Shoot ´Em Up", Ballet de balas, Animatics, Trailers.

2 de marzo de 2008

SWEENEY TODD.

“SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONÍACO DE LA CALLE FLEET” (EE. UU. 2007) Duración: 116 minutos. Dirección: Tim Burton. Intérpretes: Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Timothy Spall, Sacha Baron Cohen, Jamie Campbell Bower. Guión: John Logan, basado en el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler. Fotografía: Dariusz Wolski. Música: Stephen Sondheim. Edición: Chris Lebenzon. Diseño de Producción: Dante Ferretti.
Calificación: CAR LOST

En varias ocasiones he hecho pública mi simpatía hacia el género musical como también la admiración que siento por el talento artístico de Tim Burton. “Sweeney Todd” debería haber sido un programa sin desperdicios, pero no fue así: la última creación de la dupla Burton-Depp, contrariamente a lo que esperaba, me defraudó profundamente.
En términos generales “Sweeney Todd” es un filme que se queda a mitad de camino en todo aspecto. Incluso su esencia encierra el mayor de sus problemas: el musical (por mas que sea de terror) y Burton definitivamente no son una buena combinación.
La materia prima que sirve a la película (ya sea el mito viviente del barbero asesino o el musical de Stephen Sondheim y Hugh Wheeler) es de una riqueza impresionante, aunque está desaprovechada pues los caminos escogidos por el director no fueron los mas indicados. Ya sea por el desconocimiento de los códigos propios del musical, la no aceptación de los mismos o su incompatibilidad con la visión sanguinaria y gótica de Burton, “Sweeney Todd” termina resultando un híbrido incoherente e irregular; las secuencias musicales no tienen fluida conexión con aquellas de texto hablado y viceversa, lo que provoca que el filme se aprecie como dos películas distintas sobre el mismo tema (cada una de ellas con sus aciertos y desaciertos) unidas casualmente y sin ningún tipo de precisión.
El mismo tipo de problema se percibe en el guión. Burton no se decide sobre que arista de la historia centrarse y en consecuencia se origina un divagare narrativo que no permite el desarrollo completo de ninguna de las tramas (¡incluso la principal!).
El espectador nunca ha de enterarse de las justificaciones y los porqués del accionar de los personajes. Si poco y nada sabemos de la transformación de Benjamin Barker y la consecuente venganza de Sweeney Todd, mucho menos conoceremos acerca del ensañamiento del Juez Turpin para con el barbero o sobre el repentino e incondicional enamoramiento de Anthony por Johanna. Porque “Sweeney Todd” posa su atención en aspectos accesorios, al punto de volverse repetitiva, inconsistente y cansadora: una y otra vez vemos a Johnny Depp salpicarse con sangre inocente o examinamos las fantasías románticas de Helena Bonham Carter (hecho que solo se justifica por la relación sentimental-familiar de la actriz con el realizador), pero nunca llegamos a saber a ciencia cierta la génesis de truculenta tragedia (parece ser que el director confió excesivamente en el conocimiento previo del espectador subestimando al público desprevenido y corriente).
El musical no es apto para todo público y dicha acepción corre de igual manera para sus intérpretes. Johnny Depp es uno de los actores mas talentosos de su generación y junto a Tim Burton ha desarrollado una serie de personajes que desbordan excentricidad. Pero su desempeño en “Sweeney Todd” no sobrepasa la media. Personalmente creo que ha llegado el momento de exigirle al actor la no repetición, lo que implicaría necesariamente unas vacaciones lejos de Burton. Tal como mencionaba anteriormente, la excesiva presencia en pantalla de Helena Bonham Carter solo se entiende por el hecho de ser la esposa del director, pues sus cualidades vocales son nulas. Alan Rickman y Timothy Spall pasan totalmente inadvertidos mientras que Jayne Wisener (Johanna) es la versión clonada de Christina Ricci en “Sleepy Hollow”, filme al que se hace referencia infinidad de veces a lo largo de todo el metraje. A pesar de la irregularidad del elenco Sacha Baron Cohen (Pirelli) y el niño Ed Sanders (Toby) se lucen al punto de opacar al mismísimo Depp, pues sencillamente han hecho lo que debían hacer: lograr la combinación justa entre comedia musical y drama sanguinario.
La irregularidad de “Sweeney Todd” alcanza incluso a la estética visual, uno de los aspectos más característicos y valorados del universo Burton. La fotografía (extrañamos a Emmanuel Lubezki), empecinada en encarnar el lúgubre corazón del personaje, no permite –literalmente- distinguir con totalidad el diseño de producción y el vestuario (sin lugar a dudas el aspecto mas destacado de todo el filme).
Por su parte las capas de cosmético en el rostro de los personajes son tan exageradas que el maquillaje resulta totalmente inverosímil y ridículo.
Resumiendo, “Sweeney Todd” es un intento fallido y solo de a ratos se perciben ráfagas del Burton genuino (y la mayoría de ellos prescinden de las ataduras del musical lo que una vez mas apoya mi teoría de que el filme debería haber tenido un formato clásico). Una verdadera lástima sobre todo por lo que el filme podría haber significado. Quizás mis expectativas eran muy elevadas: fui a ver la mejor película de Tim Burton y me encontré con una mas del montón, una piedra en el zapato, un traspié en su filmografía el cual prefiero olvidar.

Para destacar: la contundente toma final que tiene el dramatismo, la fuerza y el valor que el resto del filme no se animó a desarrollar.

10 de febrero de 2008

ILUMINADOS POR EL FUEGO.

“ILUMINADOS POR EL FUEGO” (Argentina 2005) Duración: 103 minutos. Dirección: Tristán Bauer. Intérpretes: Gastón Pauls, Pablo Ribba, César Albarracín, Juan Leyrado, Virginia Innocenti, Arturo Bonín. Guión: Edgardo Esteban, Gustavo Romero Borri, Tristán Bauer y Miguel Bonasso; basado en el libro de Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri. Producción: Carlos Ruta. Música: Federico Bonasso. Fotografía: Javier Juliá. Montaje: Alejandro Brodersohn. Dirección artística: Graciela Fraguglia. Vestuario: Julio Suárez.
Calificación: CAR LOST

La Guerra de Malvinas personificó el vano e irresponsable intento de las autoridades militares por recuperar a la fuerza un histórico territorio nacional ocupado por tropas inglesas desde hace más de 150 años. La supremacía de una potencia imperialista como Inglaterra, entre otras causas, condujo a una rápida derrota que, si bien propició la humillante salida de los militares del poder y el consecuente retorno de la democracia al país, dejó en el pueblo una herida tan profunda y dolorosa como difícil de curar.
“Iluminados por el fuego” es un filme que habla sobre las heridas que el tiempo no cura, de los dolores que permanecen y no se van. Se la puede considerar una película necesaria, pues la filmografía argentina esquiva la historia reciente, en especial a estos trágicos hechos. “Los chicos de la guerra” de Bebe Kamín y algunas experiencias documentales son los pocos exponentes de este tipo de cinematografía. Es por eso que obras así son demandadas ya que la sociedad argentina, y el cine como parte de ella, tiene una deuda con su pasado y esta obligada a mirar atenta hacia atrás.
La narración comienza con el intento de suicidio de un ex combatiente que se ha convertido en un ser solitario, amargo, alcohólico y violento. Luego de internarlo en un hospital, su mujer llama a Esteban (quién fuera el mejor amigo de su marido durante la guerra), un tipo que parece haber atravesado mucho mejor estas dos décadas pero que igualmente es perseguido por el fantasma de la muerte y el sufrimiento. De este modo el relato nos traslada de un pasado trágico a un presente no menos desgarrador.
El filme está basado en la novela “Iluminados por el fuego” cuya autoría pertenece a los ex combatientes Edgardo Esteban y Gustavo Romero Borri, quienes escribieron el libro para poder dejar atrás el infierno de la guerra y dar lugar al recuerdo del compañerismo y la amistad vivida en la isla. La cinta hace caso a la literalidad y no escapa de ese objetivo. El director busca introducirse en la cabeza de quienes fueran las principales víctimas de esta guerra e intenta comunicar la particular situación que vivieron. Los ex combatientes no solo lucharon contra el enemigo inglés, también lidiaron contra el ridículo, contra el feroz maltrato de sus propios superiores, contra el terrible frío, contra el hambre, contra su escasa preparación, contra su juventud, contra su adolescencia…
La película, en buena medida, trata de graficar lo indecible, busca imágenes para contar el dolor, la frustración, la impotencia y el absurdo. Pero básicamente pone énfasis en el retrato de los pequeños acontecimientos de la vida cotidiana marcados a fuego por los lazos afectivos que, sin lugar a dudas, fueron el sostén fundamental para resistir y seguir adelante durante la guerra. Y dichas escenas, generalmente narradas en tono no dramático, encuentran su real significación en la fuerte carga irónica que portan (la escena de la caza de la oveja es un claro ejemplo de ello). Esos pasajes, intensos y verosímiles, hacen menos obvia la progresión dramática del filme pues está cargado de lugares comunes y no logra, en términos generales, reconciliarse con sus pretensiones, por mas nobles que sean.
Debido a la envergadura del tema, y a su carga histórica y emocional, sería banal detenerse en los notables avances de los efectos especiales lucidos en las escenas bélicas o en la evidente y desprolija intertextualidad entre el filme y los programas televisivos pseudo periodísticos conducidos por el actor protagonista. Aunque es válido reconocer la habilidad e inteligencia de la producción para aprovechar al máximo los recursos técnicos disponibles.
Pero estas discordancias (políticas, ideológicas y artísticas) no hacen otra cosa que invalidar el filme. Pedir una película bélica a lo Hollywood sería nefasto. La historia nos habla de un claro sometimiento político y militar, pero en “Iluminados por el fuego” se percibe una densa atmósfera derrotista que hace brotar más odio y dolor. Cuando el filme hace confluir todos sus elementos se genera una fuerte carga emotiva aunque es evidente cierta cobardía en el discurso. Pues “Iluminados por el fuego” deja de lado el carácter heróico, la admiración y el respeto que todos los veteranos merecen a cambio de un efecto lagrimógeno y políticamente correcto para con la platea y el gobierno de turno. Vaya homenaje para aquellos grandes héroes de nuestra nación.

4 de febrero de 2008

GONE BABY GONE.

“GONE BABY GONE” (EE.UU. 2007). Duración: 114 minutos. Dirección: Ben Affleck. Intérpretes: Casey Affleck, Michelle Monaghan, Morgan Freeman, Ed Harris, Amy Ryan. Guión: Ben Affleck y Aaron Stockard. Fotografía: John Toll. Música: Harry Gregson-Williams. Edición: William Goldenberg. Diseño de producción: Sharon Seymour.
Calificación: CAR LOST

Ben Affleck, contrariamente a lo que muchos esperaban, nos sorprende en su debut como director con un planteo fílmico arriesgado e intrigante. El resultado es “Gone Baby Gone”, una excelente película que manifiesta la capacidad del actor como cineasta y que marca el auspicioso comienzo de lo que esperamos sea una fructífera carrera detrás de cámaras (dejando en claro que su ópera prima no fue solo un capricho).
El filme, basado en la novela homónima del recurrido escritor Dennis Lehane (autor de “Río Místico”), plantea un interesante dilema moral. La desaparición de una niña de 4 años es la excusa diseñada por el realizador para poner en funcionamiento un ejercicio indagatorio que va más allá del procedimiento policial. Affleck se sumerge en las entrañas de la desesperanzada y triste sociedad de Boston con el fin de comprobar su tesis sobre el ser y deber ser, cuestionándose la validez de la ley por sobre lo que la conciencia cree que es mejor. La pregunta está latente en cada fotograma; aunque lo realmente interesante es que el filme en ningún momento impone una respuesta moral o políticamente correcta (tal como lo hiciera Clint Eastwood con los golpes bajos de “Río Místico"). “Gone Baby Gone” obliga al espectador a debatirse poniendo al descubierto las miserias de la propia naturaleza humana.
El filme explora, con un realismo que por momentos asusta, la culpa y la mentira que viven los perturbados habitantes de los suburbios de Boston. El elenco (sobresalen el potente Ed Harris y la ignota Amy Ryan) se entrega a los personajes con veraz intensidad lo que genera una incómoda conjunción de sensaciones en el espectador.
Y sin lugar a dudas el extraordinario desempeño actoral antes citado fue condición fundamental para sostener este complejo entramado repleto de intrigas, secretos y mentiras bien ocultas. Porque “Gone Baby Gone” es un gran rompecabezas cinematográfico. Cada indicio resuelto por los investigadores privados interpretados por Casey Affleck y Michelle Monaghan hace avanzar el relato, resolviendolo con maestría, sin necesidad de extensas escenas dialogadas, artilugios realizativos u obvias recapitulaciones.
El desenlace depara una inesperada sorpresa que cambia el rumbo de la historia y el director sintetiza la propuesta con una simple pero contundente toma final que vale por todo el filme. Aunque lo más importante es que logra movilizar al espectador sin pretensiones o planteos ostentosos, trascendentales y aburridos. Ese es su gran mérito.

25 de enero de 2008

GÁNGSTER AMERICANO

“AMERICAN GÁNGSTER” (EE.UU. 2007). Duración: 157 minutos. Dirección: Ridley Scott. Intérpretes: Denzel Washington, Russell Crowe, Lymari Nadal, Carla Gugino, Josh Brolin, Ted Levine, Cuba Gooding Jr. y Ruby Dee. Guión: Steven Zaillian. Fotografía: Harris Savides. Música: Marc Streitenfeld. Edición: Pietro Scalia. Diseño de Producción: Arthur Max.
Calificación: CAR LOST

“American Gángster” es la prueba mas reciente del carácter ecléctico de Ridley Scott, director cuya prolífica carrera está signada por la amplitud de géneros, producciones y temáticas. Luego de transitar por la épica histórica, la ciencia ficción, el relato fantástico, el thriller y el drama romántico, llegó el turno del cine de mafiosos. Y el resultado es más que alentador.
Basada en hechos reales, el filme narra los acontecimientos que llevaron a Frank Lucas a convertirse en el narcotraficante más importante de Harlem durante la efervescencia de los años setenta; y de cómo un policía, Richie Roberts, descubrió su más oscura maniobra. El argumento, a simple vista, es bastante clásico; aunque la confrontación de morales propuesta por el director la dotan de un singular atractivo. En una esquina tenemos a un capo de la mafia (verdadero empresario que ofrece un producto de excelente calidad a muy bajo precio) que no guarda ningún tipo de rencor o respeto por las muertes que forjaron su fortuna; pero que se preocupa por el bienestar de los suyos protegiéndolos y satisfaciendo cada una de sus necesidades. Enfrente encontramos a un policía incorruptible cuya honestidad le ha otorgado más de un enemigo entre sus pares; aunque no guarda remordimiento por haberle sido infiel a su mujer o por no desempeñar su rol de padre.
El guión explora el mito del gran sueño americano y la figura del “self man made” con un trasfondo social y político determinado (la Guerra de Vietnam). Es realmente admirable el dominio del director para retratar imágenes crudas sobre las consecuencias de la droga y la corrupción política, al tiempo que desarrolla inteligentemente una narración convencional.
Tal como nos tiene habituados, Scott hace un buen uso del montaje y la fotografía para entregar un relato ágil y entretenido, cuya claridad y pulcra formalidad no dan lugar a la confusión de subtramas, nombres, fechas y/o lugares que nos tienen acostumbrados este tipo de filmes.
Si bien no estamos frente a una obra maestra, el filme no decepciona. La destreza del guionista Steve Zaillan, el oficio y olfato del director Ridley Scott sumado a la presencia en pantalla de dos actores con peso específico propio como Denzel Washington y Russell Crowe, hacen de “American Gángster” un plato mas que atractivo que no hay que dejar pasar.

12 de enero de 2008

¡AQUÍ SI HAY QUIEN VIVA!

“AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA” (Argentina 2008). Dirección: Grendel Resquin. Intérpretes: Eduardo Blanco, Daniel Hendler, Julieta Ortega, Lidia Catalano, Norma Pons, Mabel Pessen y elenco. Guión: Sebastián Rotstein y Alberto Rojas Apel. Producción: Andrea Tuozzo.
Todos los martes y jueves a las 22:15 por Telefé.
Calificación: CAR LOST

El jueves debutó en la pantalla de Telefé la versión local de la comedia española “Aquí no hay quien viva” dejando en claro que la flaqueza de los últimos ratings veraniegos no son responsabilidad del extremo calor, sino que responden a la calidad de los productos presentados. Pues la serie semanal del canal de San Cristóbal atrajo a más de 2 millones de espectadores en su capítulo inaugural, desacreditando así una teoría que enarbolaba más de un experto. Pero lo realmente importante es que estamos frente a un buen producto, y eso es algo que la magra televisión actual agradece mucho (y más aún los espectadores).
La premisa planteada por “Aquí no hay quien viva” es sencilla y conocida: un grupo de vecinos que convive en un edificio se ve involucrado en un sin fin de conflictos domésticos de la mas variada índole. Lo interesante, pues, reside en la forma en que estos personajes se relacionan dando lugar al desarrollo de un inteligente, ágil y entretenido guión que no deja lugar al aburrimiento.
Más allá que el programa plantea una variedad de perfiles caricaturescos de la sociedad (el vago, el chanta, la linda, la fea, las chusmas) estamos frente a personajes reales, con los que el espectador ha de sentirse identificado. Los desopilantes y ocurrentes diálogos han sido encomendados a un grupo de excelentes actores que aportan la dosis justa de frescura, espontaneidad e histrionismo a sus criaturas. Se destaca la impecable labor de Daniel Hendler, quien interpreta al encargado del edificio, y de Jorge Suárez, Eduardo Blanco y Nahuel Pérez Biscayart (encarnando un empleado de videoclub experto en recomendar películas), integrantes de un homogéneo elenco compuesto por los mas importantes comediantes que ha dado el cine, la TV y el teatro argentino.
¿Errores para destacar? Si. Evidentemente es hora que la productora de ficción dirigida por Villarroel le dedique un poco mas de esmero al confeccionado de las escenografías (de cartón) y otro tanto de atención al diseño lumínico (aburrido). Aunque el vertiginoso ritmo que propone el guión y el lúcido desempeño actoral hacen que el espectador no tenga realmente tiempo para detenerse en ello.
“Aquí no hay quien viva” es una serie para no dejar de ver y disfrutar con ansias. Sin lugar a dudas es la bocanada de aire fresco que esperábamos para hacerle frente a este asfixiante verano televisivo.
PERLITA 1: Con ese portero la Pichu, amiga personal, no dudaría en mudarse de edificio!
PERLITA 2: Seguramente Cocó, amiga personal también, ha de sentirse identificada con el personaje del empleado de videoclub!

10 de enero de 2008

LO QUE QUEDÓ EN EL TINTERO: CINE DE ACCIÓN DEL 2007.

“THE BOURNE ULTIMATUM” (EE.UU. 2007) Duración: 111 minutos. Dirección: Paul Greengrass. Intérpretes: Matt Damon, Julia Stiles, Joan Allen, David Strathairn, Paddy Considine, Scott Glenn. Guión: Tony Gilroy, Scott Z. Burns y George Nolfi. Producción: Frank Marshall, Patrick Crowley y Paul L. Sandberg. Música: John Powell. Fotografía: Oliver Wood. Montaje: Christopher Rouse. Diseño de producción: Peter Wenham. Vestuario: Shay Cunliffe.
Calificación: CAR LOST


La saga de Jason Bourne ha sido una de las mejores cosas que le ha sucedido al cine en los últimos años. Quizás suene exagerado para algunos, pero los filmes protagonizados por Matt Damon reivindican al cine de acción como espacio digno para el desarrollo de filmes inteligentes, entretenidos y demandantes.
Es interesante ver como, contrario a la lógica, la trilogía del agente secreto que pierde la memoria fue en ascenso, superándose en cada capítulo tanto en mística, realismo, intensidad y maestría realizativa. Mucho de ello se debe a la incursión del director inglés Paul Greengrass que dotó a los filmes de personalidad y autonomía. En definitiva, pudo trasladar la categoría de cine de autor a un ámbito alejado de ello. Y probó la que convivencia puede llegar a ser sana y productiva.

8 de enero de 2008

LA BRÚJULA DORADA.

“THE GOLDEN COMPASS” (EE.UU. 2007) Duración: 113 minutos. Dirección: Chris Weitz. Intérpretes: Nicole Kidman, Daniel Craig, Dakota Blue Richards, Sam Elliott, Eva Green, Christopher Lee y las voces de Ian McKellen, Ian McShane y Freddie Highmore. Guión: Cris Weitz, basado en la novela de Philip Pullman. Fotografía: Henry Braham. Música: Alexandre Desplat. Diseño de Producción: Dennis Gassner. Edición: Peter Honess, Anne V. Coates y Kevin Tent.
Calificación: CAR LOST

Meses antes de su estreno tenía la fuerte convicción que “La Brújula Dorada” iba a ser todo aquello que “Las Crónicas de Narnia” no fue. Paradójicamente los puntos en común entre ambos filmes van mas allá del mero hecho de tratarse de adaptaciones de best sellers destinados a un público juvenil con ansias de épica maravillosa.
Evidentemente, la materia prima de la que se sirvió Chris Weir (la novela “La Materia Oscura” del británico Philip Pullman) es altamente superior a la provista por C. S. Lewis. El filme deja percibir un planteo argumental interesante, adulto y complejo acerca del alma, la condición humana y el poder de la mente en relación a uno y los demás. Pero dicha profundidad filosófica no fue garantía para que el filme se convirtiese en aquello que aspiraba ser: una franquicia cinematográfica altamente redituable y del tenor artístico de “El Señor de los Anillos” (algo que vienen intentando sin éxito todos los estudios de Hollywood desde el estreno de “El Retorno del Rey”).
La causa de dicho fracaso puede encontrarse en la obvia ansiedad de los realizadores por el futuro de la saga y la tonta despreocupación por el presente del filme. Solo así puede juzgarse la intervención de las famélicas tijeras al momento del montaje, las cuales obscenamente mutilaron la cinta al punto de negarle un desenlace íntegro y decente (según ha trascendido esto responde a que dicha conclusión servirá como comienzo y nexo de la segunda parte de la saga, pero ¿tendremos oportunidad de ver dicha continuación?).
Pero a “La Brújula Dorada” no solo le falta un final. A la propuesta también le hurtaron su corazón (quizás nunca lo tuvo o jamás se lo dieron). El sugestivo planteo argumental acerca de mundos paralelos unidos por una sustancia mística y negados por una inquisidora institución (que por miedo a la sublevación de su pueblo secuestra niños) no encuentra el lugar propicio donde desarrollarse con plenitud. El filme no alcanza el nivel de profundidad necesario para exponer con crudeza la metáfora sobre libertad de expresión y censura manipuladora. Pues el libro ha sido condensado de tal forma que pueda ser digerible y apto para todos (la indefinición del público es un aspecto que juega en contra del filme). La elección de un responsable con mayor experiencia en este tipo de empresa podría haber encaminado mejor las cosas.
Desde el punto de vista técnico se destaca el concepto artístico propuesto (una estética retro futurista que se mezcla con la clásica épica nórdica) y el notable desarrollo de los efectos visuales, en especial la integración de estos con la acción en vivo.
A pesar de todo “La Brújula Dorada” es un producto correcto y prolijo, que entretiene y cumple. Y donde lo mas destacado (ante la nula expresividad de su protagonista Dakota Blue Richard, cuya performance actoral dista mucho de la otra Dakota famosa del cine) es la majestuosa actuación de Nicole Kidman que una vez mas carga sobre sus hombros un filme titánico al que, básicamente, le falta una chispa de vida.